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Las “Hojas Caídas” de Sevilla

Mar Gallego 

Sevilla es irresistible en Otoño. Por ello, te propongo este recorrido literario por sus calles: ¿Quieres visitar la tumba de romántico Bécquer o conocer el nombre de la amante sevillana de Byron? Aquí te lo cuento…

Nuestro recorrido por las hojas literarias de Sevilla debe iniciarse desde la locura. La del hidalgo Don Quijote, cuya historia nace en el número 85 de la calle Sierpes. El recinto actual era entonces la Cárcel Real a la que, en alguna ocasión, se le ha llamado “célebre universidad de la picardía”. Allí, estando encarcelado Miguel de Cervantes, nace en el XVI el germen de la que será una de las novelas más universales jamás escritas: Don Quijote de la Mancha. Según el escritor en el prólogo de la obra, una cárcel “donde la incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación”.

Cervantes en la calle Sierpes Sevilla

Pero no es Cervantes el único forastero-atrapa-sueños que ha tejido la leyenda sevillana. Nada más y nada menos que tres días permaneció el poeta romántico inglés Lord Byron en la ciudad. Consigo se trajo una larga trenza de color castaño que, en ocasiones, se ha dado a conocer en las exposiciones dedicadas a su figura. ¿A quién pertenecía ese cabello que guardó Byron? Su dueña era una joven sevillana llamada Josefa Beltrán cuya supuesta historia relató el propio poeta en las cartas que enviaba a su madre desde Gibraltar.

Plaza de la Cruces, Sevilla

Conocido por el amor a las emociones fuertes, se entiende que Byron pisara Sevilla precisamente en verano, el de 1809. Se alojó en el número 19 de la calle Cruces (hoy 21 de la Calle Fabiola), en una casa de huéspedes de la que nada queda ya y que pertenecía a las hermanas Beltrán: Josefa y Teresa. La primera de ellas, según el testimonio de algunas obras, quedó prendada del poeta y no dudó en invitarle a “sus aposentos”.

 

Gustavo Adolfo Bécquer y La Taberna de Las Escobas

 

Seguimos nuestro recorrido con otro romántico que se equivocó de tiempo y que vio crecer esa filosofía de “exprimir la vida” en escritos y poemas que se situaban ya en la etapa del Realismo: el romántico español por antonomasia, Gustavo Adolfo Bécquer.  Bécquer nace en la calle Conde de Barajas 18, el 17 de febrero de 1836; hoy habitada por un conocido estilista español (Paco Cerrato). Es en la calle Potro 6 (en el antiguo número 37) donde el poeta establece su residencia y donde vive desde 1850 a 1852.

Hoy sus restos también se encuentran en un lugar insólito de Sevilla: el Panteón de Sevillanos Ilustres. Situado en la calle Laraña, la Facultad de Bellas artes acoge este lugar misterioso que esconde varias lápidas bajo un sótano y donde el bronce y el mármol se mezclan dándole un olor a tiempo detenido.

Tumba Bécquer

Taberna de Las Escobas

Es precisamente allí donde yace, junto a su hermano Valeriano, el poeta sevillano siendo la figura que mayor visitantes atrae.

También Bécquer era asiduo de la famosa taberna de Las Escobas, en la calle Álvarez. Allí se daban cita, entre otros, Cervantes, Lope de Vega, Dumas, Byron, los hermanos Álvarez Quintero…

El Consistorio Sevillano ha indicado con placas conmemorativas lugares donde nacieron, se establecían o frecuentaban personajes o autores de sus historias. Así, en la calle Dueñas (en una vivienda del Palacio de las Dueñas) nace el 26 de julio de 1875 el poeta Antonio Machado; un autor que Sevilla recuerda como “el poeta del amor, el dolor y el exilio”, Luis Cernuda (1902), nace en el 6 de la calle Acetres (antigua calle Tojar); el Premio Nobel de Literatura de 1977, Vicente Aleixandre ve la luz en Puerta de Jerez (en el Palacio de Yanduri); y la calle San Pedro Mártir número 2, es testigo del nacimiento de otro gran genio de las letras: Manuel Machado en 1874.

 

La Casa de los Velilla

 

Igualmente, punto de encuentro literario la casa de los Velilla en la calle Jovellanos (antes Manteros) donde la joven Mercedes de Velilla se codeaba con los grandes del siglo XIX, sorprendiendo a todos los que no esperaban de una mujer de la época un genio literario como el suyo. En 1873 publica su primer poemario, Ráfagas y en su prólogo se hace referencia a la desigualdad para con las mujeres tanto en la literatura como en el resto de saberes.

Todas ellas (algunas más desconocidas como la de Mercedes), son almas que podemos recorrer con los pies y sentir en las calles estrechas y empedradas de Sevilla. De esta forma lo supo también otro escritor sevillano, José María Izquierdo, cuya placa descansa en la casa que lo vio nacer -en la Castellar 59-, punto donde acaba (o tal vez empieza) nuestro recorrido: “… su alma de poeta cantó a Sevilla y enseñó a muchos a conocerla, comprenderla y amarla”.

Es precisamente eso a lo que hemos aspirado hoy con nuestro viaje. 

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