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La gula, el pecado de la Semana Santa

La tradición cristiana prohíbe comer carne los viernes entre el Miércoles de Ceniza y el Jueves Santo, un período de cuarenta días que sirve de expiación de los pecados.

Aunque lejos de suponer una penitencia o un castigo, durante estas fechas aparecen multitud de recetas específicas. Especialidades culinarias al servicio del dogma y la tradición, que permiten a comensales nacionales y extranjeros disfrutar de verdaderas delicatessen en las que las verduras y el pescado se convierten en estrella. A continuación te recomendamos algunas de las joyas gastronómicas que en Semana Santa pueden degustarse en nuestros diferentes destinos. 

CÓRDOBA


Las torrijas de Tnarik Innael | Vía Flickr | Licencia Cretive Commons

Las torrijas de Tnarik Innael | Vía Flickr | Licencia Cretive Commons

Si quieres hacer una parada y disfrutar de su estupenda gastronomía, te recomendamos entrar en las numerosas tabernas y restaurantes que abundan en el casco antiguo. Allí puedes esperar las procesiones que pasan por la misma puerta de las tabernas. Un sitio muy recomendable es la calle San Fernando. Por allí tienen el recorrido muchas hermandades y hay una excelente oferta de restaurantes y tabernas con terrazas para que disfrutes de una buena comida mientras ves pasar a tu lado los pasos de procesiones.

Hay varios platos típicos en estas fechas. Están los potajes de cuaresma, que cuentan con varias modalidades. El más popular es el de garbanzos con bacalao y espinacas. También se come mucho pescado, sobre todo el bacalao, que puede tomarse en las tabernas rebozado, frito o en revuelto.

En cuanto a postres, los más típicos son las torrijas, los pestiños. los gañotes o las magdalenas caseras, y si lo acompañas con un vino dulce Pedro Ximenes de la denominación Montilla Moriles, disfrutarás de un buen postre. El pastelón cordobés es el dulce más típico de Córdoba y lo puedes probar durante todo el año. Es una especie de empanada crujiente de hojaldre rellena de cabello de ángel y cubierta de azúcar y canela.

MÁLAGA

Foto de Jorge Díaz | Vía Flickr | Licencia Creative Commons

Foto de Jorge Díaz | Vía Flickr | Licencia Creative Commons

 

En cuanto a comida típica en Semana Santa en Málaga, el bacalao se mantiene como un alimento tradicional y se come de formas muy variadas: tortillitas de bacalao, potaje de garbanzos con bacalao, buñuelos de bacalao… Como plato original, destaca el ajobacalao (de origen veleño; Vélez-Málaga), elaborado a base de pan, ajo, pimentón, aceite de oliva, agua y bacalao.

Los más golosos pueden disfrutar en Málaga con el arroz con leche, sobre todo con el casero que hacen “las abuelas” y se reparte por toda la familia. También predominan las conocidas torrijas y los pestiños. Algo muy curioso son los merengues con forma de nazareno, recubiertos de chocolate blanco o negro, que suelen vender algunas pastelerías malagueñas.

VEJER

Garbanzos con Bacalao | Foto de Demi | Vía Flickr | Creative Commons

Garbanzos con Bacalao | Foto de Demi | Vía Flickr | Creative Commons

 

Como la vigilia prohibía comer carne, En Vejer de la Frontera potenciaron su imaginación para ofrecer tipos de platos con alimentos que si se podían comer en estas fechas. Así, si viajas a este destino en Semana Santa, podrás disfrutar de unos garbanzos con bacalao, alcauciles en salsa y arroz almadrabero.

En cuanto a los dulces pudes degustar torrijas, rosquitos de Semana Santa, pan duro abizcochao, flores de sartén, buñuelos, gañotes, leche frita y tortas de aceite.

EL PALMAR

En lo que respecta a El Palmar, existe un dulce tradicional los roscos o rosquetes de Semana Santa. Dulces sencillos pero, riquísimos, que se elaboran al horno a base de aceite, harina, matalauva, huevos, canela, bicarbonato y miel. Se hace una masa y se deja descansar. Se van amasando los roscos y se hornean. Los puedes probar en cualquiera de las panaderías o pastelerías de El Palmar, Conil o alrededores.

Asimismo, la prohibición de comer carne, trajo consigo uno de los platos más ricos elaborado con productos de la tierra, los guisos elaborados a base de “chícharos, habas y alcauciles”, más conocidos mundialmente como guisantes, habas y alcachofas y que son las verduras del tiempo durante los meses de marzo y abril.

BARCELONA

En lo que a gastronomía se refiere el Viernes Santo no se come carne, y algunos restaurantes añaden en sus cartas platos elaborados con pescados, como bacalao con tomate, patatas con buñuelos de bacalao, pescados con acompañamientos de verduras y potajes de legumbres, especialmente de garbanzos. Y es en este ambiente en el que los dulces toman el protagonismo para no caer en la tentación de comer carne.

La tradición catalana es comer la mona el Lunes de Pascua, que es día festivo, después del Domingo de Resurrección. Inicialmente era bizcocho que podía ir relleno de crema y adornado con un huevo de chocolate, y con un par de pollitos. Todavía las pastelerías elaboran esta mona tradicional, pero poco a poco han ido apareciendo otras más elaboradas y actualmente las pastelerías adornan los escaparates con monas prácticamente todas de chocolate.

Mona de Pascua | Foto de Nesimo | Vía Flickr | Licencia Creativa Commons

Mona de Pascua | Foto de Nesimo | Vía Flickr | Licencia Creativa Commons

Son bonitas figuras de chocolate, que pueden tomar cualquier forma como de personajes de dibujos, como la Cenicienta, acompañada de su carroza, o representar a personajes populares como del mundo del deporte. La tradición establece que sea el padrino el que regala la mona al ahijado, el Lunes de Pascua, día en el que se reúnen varias familias para merendar las monas que han regalado los padrinos.

 

ORIHUELA

La Semana Santa en Orihuela te ofrece la oportunidad de disfrutar del tradicional Día de la Coca, que se celebra el día siguiente al domingo de resurrección, cuando la gente se va al campo con la coca salada a hacer un picnic. Otro plato típico es degustar el ya famoso “pan quemao” mientras ves las procesiones y disfrutarlo en familia. 

¿Qué pasa si quiero gula pero no excederme?

Por ejemplo, puedes hacer las recetas típicas pero un poco más “bajas en calorías”. Aquí te dejamos dos ideas un potaje de Semana Santa Light y unas torrijas bajas en calorías.

¡Disfrutadlos!

Potaje ‘light’
Ingredientes para 4 personas:

2 tomates, 1 manojo de acelgas, ½ kg. de judías verdes, 1 cebolla, 1 puerro, 100 gr. de judiones de la granja, 100 gr. garbanzos, 2 patatas, 100 gr. de jamón, 1 diente de ajo, 1 hueso de jamón, Perejil, 1 hoja de laurel, aceite y sal.

Elaboración:

Dejar en remojo la noche anterior las legumbres. El día de la preparación, lo primero es ponerlas a cocer con un chorrito de aceite.

Por otro lado, hacemos un caldo con el hueso de jamón.

Pelamos y troceamos las judías y, tras separar las pencas de la hoja de la acelga, troceamos las pencas y las hojas en juliana. Luego le damos a todas las verduras un hervor por separado. Una vez finalizada la cocción, las reservamos.

En una olla machamos el diente de ajo y lo freímos con un poco de aceite. Una vez frito, lo retiramos y pochamos la cebolla y el puerro previamente troceado muy fino. Cuando estas verduras estén tiernas, añadimos el jamón en trocitos muy pequeños, que sofreiremos ligeramente.

Añadimos la patata pelada y chascada y freímos junto con el tomate pelado y troceado, dejando hacerse todo 10 minutos. Incorporamos un poco de pimentón y agregamos el caldo de jamón, que en este punto ya estará listo.

Unimos las legumbres a la olla y dejamos hervir todo durante otros 10 minutos a fuego fuerte para que la patata extraiga todo su almidón.

Pasada media hora, añadimos las hojas y las pencas de acelga y dejamos cocer a fuego suave de nuevo otros 10 minutos más.

Torrijas bajas en calorías
Ingredientes:

1 barra de pan integral cortada en rebanadas de 1 cm de grosor aproximadamente, 1 litro y medio de leche desnatada y 3 huevos. Paa el almíbar: canela en polvo, miel y agua.

Preparación:

Colocamos las rebanadas de pan integral sobre una bandeja honda y las cubrimos con la leche. El pan tiene que estar totalmente empapado para que no se queden las torrijas duras ni secas al comerlas.

Batimos los tres huevos y pasamos las torrijas por la mezcla. A continuación las escurrimos bien. Las vamos poniendo sobre papel vegetal en una bandeja de horno. El horno debemos programarlo en modo “arriba y por abajo” a unos 160º de temperatura.

Introduce las torrijas en el horno y espera a que estén doradas.

Para darle el toque final, preparamos una mezcla con agua, miel y canela en polvo y la depositamos sobre las torrijas con el almíbar por encima.

Categoría: Otras
  • Miriam comentó:

    ¡Qué buena pinta todo! Este post me ha recordado muchísimo al arroz con leche, tan cremoso, y las torrijas de vino dulce que hacía mi madre. Hacía tanta cantidad que al final terminaba repartiendo entre los vecinos. Unas bonitas tradiciones que no deben perderse. ¡Gracias por enseñar las de varias partes de España!

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